El Pato Donald en Caimare Chico

Collaboration with Carlos Gómez, 6:16 min.

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ENES

Donald Duck at Caimare Chico is a video the artist filmed in collaboration with good friend Carlos Gómez. It stars a cheering Donald Duck dancing to tropical rhythms with entire families. The scene is transformed into a sort of auto-stop. Montiel-Soto explains: “Caimare Chico is a popular beach close to Maracaibo, where people park their cars on the beachfront so they can listen to music while they sunbathe and compete for the loudest car sound-system. At the end of the afternoon, the tide comes in but everyone is so drunk that they can’t escape the beach. Some cars are sucked into the sea, honks horn, sirens call and everyone goes nuts while the sun shines through. Donald Duck appears to encourage the circus while he wanders around, having beer and taking polaroid pictures with children to sell them to their parents”.

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The video is shown in a small cubicle to which one has to enter through a steep and unsafe wooden ladder, directly testing the spectator’s physical capabilities at the expense of their curiosity. Once there, Donald Duck at Caimare Chico seems taken off of a local TV program, borrowing their typical digital effects. Put in by chance or not, the paraphernalia is too much. The shine of the tropical sun and the rest of elements are in constant movement, showcasing a beachy circus-like spectacle that is enough to overwhelm the viewer but actually manages to align them with the absurdity of the situation”.

Michelle-Marie Letelier

El Pato Donald en Caimare Chico es un video que el artista realizó en colaboración con su amigo Carlos Gómez. La obra nos muestra el ritmo tropical de un personaje vestido de Pato Donald, animando a familias enteras en la playa de Caimare Chico, transformada en una especie de auto-stop. Marco explica: “Caimare Chico es una playa popular cerca de Maracaibo, las personas estacionan los autos frente a la playa para poder escuchar la música mientras se bañan y hacen competencia para demostrar qué equipo de sonido suena mas duro. Al final de la tarde la marea comienza a subir, pero todos están tan borrachos que no saben cómo escapar de la playa, algunos autos son tragados por el mar, suenan las cornetas, las sirenas y todos enloquecen mientras el sol aprieta. El pato Donald aparece para animar el circo, mientras deambula y toma cerveza, se toma fotos polaroids con los niños y se las trata de vender a sus padres.”

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El video se muestra en un pequeño cubículo al que se debe acceder por una empinada y no muy segura escalera de madera, provocando directamente al espectador a probar sus habilidades físicas en merced de su curiosidad. Una vez arriba, El Pato Donald en Caimare Chico nos parece un material casi sacado de un programa de televisión local, con algunos efectos digitales propios de shows masivos. Colocados a propósito o no, los efectos sobran. El brillo del sol tropical y los elementos que se presentan en el recorrido de la cámara en constante movimiento mostrando el circo playero son suficientes para abrumarnos, logrando alienarnos, precisamente, con la absurda locura”.

Michelle-Marie Letelier