TOD IN DIE TROPISCHE ERDE: “Por favor no me dejen morir”

Noticias desde un limbo tropical

La correspondencia entre mito y realidad, entre lo que es imaginado y lo que existe realmente, o entre lo “paradisiaco” y lo “infernal” son algunos aspectos que se evocan desde los tiempos coloniales en relación al trópico o al Caribe. El trópico ha representado el lugar de una naturaleza salvaje, de lo exuberante, de una riqueza de recursos inigualable y ha sido el escenario donde se proyectaron fantasías y utopías sociopolíticas que han definido en gran medida las identidades de los países ubicados en esta región.
No obstante el trópico es un “reino de paradojas” como lo afirma Alfons Hug [1] cuando se refiere a las contradicciones presentes en una región que, a pesar de ser uno de los lugares más ricos en recursos y diversos del mundo, es también uno de los más pobres y con mayores desigualdades sociales.
Esta muestra indaga en torno a cuales son esas representaciones del Caribe y como se relacionan con problemáticas locales contemporáneas. En esta ocasión, el artista Marco Montiel-Soto presenta dos trabajos en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia – Maczul.
Por una parte, Tod in die Tropische Erde: “Por favor no me dejen morir”: Noticias desde un limbo tropical es una obra que le da el nombre general a la muestra. Se trata de una instalación que reúne distintos trabajos y objetos en la salsa base. Por otra parte se presenta la intervención The Caribbean dream is another utopia en el patio central del museo. Estos dos trabajos ponen en relación aspectos de las ideologías heredadas del proyecto de la Ilustración y del proyecto científico del romanticismo alemán del siglo XIX con las contradicciones y paradojas de la situación social y política evidente en la prensa venezolana reciente.

Un análisis del enunciado Tod in die Tropische Erde revela el juego semántico sobre el que se basa gran parte del trabajo de Montiel-Soto. En este caso, él se apropia de un término utilizado comúnmente por Alexander von Humboldt en sus textos científicos para describir al trópico como un lugar paradisiaco, donde se dan todo tipo de plantas, animales y situaciones climáticas. Al término Tropische Erde (tierra tropical) Montiel-Soto le antepone la palabra “Tod” (muerte) para cuestionar el imaginario del Caribe que ha permanecido hasta nuestros días.
Muerte en la tierra tropical evoca el título perfecto para una novela policiaca de la primera mitad del siglo XX, cuyas historias se desarrollaban en las antiguas colonias británicas y francesas en Asia o África. Estas novelas narraban aventuras protagonizadas por personajes provenientes de clases altas y se desarrollaba en medio del lujo, la riqueza y la diplomacia. En muchos casos el título de estas publicaciones era el resultado de la combinación de una palabra que sugería un hecho dramático con la referencia a un lugar exótico, por ejemplo, Muerte en el Nilo o Asesinato en el Orient Express.
Con la frase Tod in die Tropische Erde se señala un imaginario que involucra un contraste entre un lugar de aventura, de exuberancia y lujo desbordado que está vinculado inevitablemente a un hecho trágico. Montiel-Soto insiste en la pérdida del encanto del trópico porque está ligado a la muerte, pero a la muerte por violencia, por cultura, por dinero, por poder, corrupción, drogas o simplemente por un ajuste de cuentas.

“Por favor no me dejen morir” dice también el título de la exposición. Una frase proveniente de uno de los mitos sobre el deceso del ex-presidente Hugo Chávez y que, según la prensa oficial, le habría dicho al jefe de la guardia presidencial en su lecho de muerte. Con esta cita, Montiel-Soto dirige claramente su atención al cuestionamiento de la realidad política y social del país venezolano. Una realidad inmersa en una tensa calma y en la que se han acentuado profundas divisiones en la opinión pública y en la sociedad, entre quienes apoyan o contradicen la política oficial, entre quienes señalan el aumento de la corrupción, del narcotráfico, de los índices de violencia y quienes no lo creen.
Con esta frase se acentúa la tragedia que se desarrolla actualmente en este país del Caribe. La referencia a una tragedia de orden social debate la cristalización de proyectos de orden político y de gran envergadura como puede ser el proyecto bolivariano más de doscientos años después.

La instalación que se presenta en la sala base tiene como referencia a un grabado que retrata a Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland al interior de un “refugio de explorador” lleno de las muestras recolectadas durante su viaje a lo largo del río Orinoco a principios del siglo XIX.
En esta caso el refugio está abarrotado con hojas de palmeras secas de los chaguaramas del museo, muestras de bamboo, aloe vera, cocos, plantas y taparas, recolectados en distintas locaciones y en el jardín botánico, así como animales disecados, un escritorio e instrumentos de medición científica.
Además de la referencia a elementos de la iconografía científica del siglo XIX, Montiel-Soto ha insertado en este ambiente nuevos elementos: el video de unas maracas en movimiento, una serie de fotomontajes, material fotográfico y postales de su archivo personal, una pintura atravesada por un machete y un bombillo que funciona con la batería de auto. El refugio se presenta así como un archivo abierto de los significados del trópico, donde se disponen diferentes documentos históricos y objetos estéticos para una libre interpretación.

Los fotomontajes incluidos en la instalación acentúan ese juego semántico al que se refería anteriormente. El material gráfico que sirve de base para estos fotomontajes son láminas de la fauna latinoamericana procedentes de publicaciones enciclopédicas seriadas, que circularon a través del periódico dominical o en kioscos en Venezuela durante los años setentas y ochentas. Sobre estas láminas se añadieron recortes de titulares tomados de la prensa venezolana que aluden a la situación de escasez y a la sensación de inseguridad que circula recientemente en la opinión pública.
Los titulares de prensa son diseccionados, como se haría con muestras botánicas o animales, para insertarlos en una colección donde las noticias tendrían otro valor ya sea científico o estético. Dice Montiel-Soto: “Al sacar la noticia del contexto del periódico pierde su valor noticioso, digamos que ya no es noticia aunque si lo es, […] el texto narrativo de la noticia es intercambiado por imágenes de animales, pareciera que los titulares fueran poesías […]”
Con estos fotomontajes se confrontan la veracidad y objetividad de dos relatos que no se corresponden, lo que inserta cierta extrañeza en la percepción. Dicho de otra forma, la descripción de un orden natural hecho por una enciclopedia de zoología, como la que utiliza Montiel-Soto, se interrumpe cuando se confronta al caos enunciado por una crónica periodística. Lo exótico tiene cabida allí donde lo cotidiano se llena de extrañeza. Los fotomontajes recuperan así la dimensión dramática de las noticias que, aunque poética, no es menos impactante.

Por otra parte, en el patio central del museo se presenta la intervención The Caribbean dream is another utopia, allí se instalaron una serie de hamacas que cuelgan de las palmeras a gran altura y que solamente pueden ser observadas desde la distancia. Mientras tanto, en uno de los puntos de acceso a las salas, se pueden escuchar la grabación del “dialogo” entre unos loros vivos que están en el patio exterior.
Como lo describe el propio Montiel-Soto, la altura de las hamacas y la frustración de no poder descansar en ellas alude a una utopía, a un deseo que resulta inalcanzable, según él: “las personas son invitadas al museo a relajarse en un refugio con hamacas, el visitador del museo es invitado, mentido […] una vez mas el venezolano se encuentra en una situación donde sus sueños son frustrados, son inalcanzables”.

Cabe preguntarse ¿A qué utopía se refiere exactamente el Caribbean Dream? ¿Cómo se construyó un imaginario del Caribe en torno la hamaca, el agua de coco, las palmeras? La hamaca como símbolo de descanso y placer sirve como vehículo para profundizar en el significado de un territorio más complejo donde, por ejemplo, la noción de descanso y de libertad coexisten con problemáticas como la desigualdad social, la violencia, etc.
Montiel-Soto nos da algunas pistas a partir de una postal histórica que retrata a una mujer que yace cómodamente sobre una hamaca hacia finales del siglo XIX. Una esa escena idílica que resulta perturbadora cuando se nota que su descanso se basa en la fuerza de trabajo esclava. Un objeto tan corriente como una hamaca adquiere así una dimensión histórica y se presenta como el punto de cruce de distintas ideologías.
The Caribbean dream is another utopia tiene que ver con la visibilidad de un meta-relato. Seguramente el sueño caribeño tiene mucho de la mirada “romántica” de los científicos alemanes quienes, entre otros, se referían a los paisajes americanos como a un lugar “originario y exuberante” similar a la representación del paraíso. Igualmente esta fantasía tiene que ver con el ideal de liberación y revolucionario por cuanto allí se proyectaron los proyectos independentistas de principios del siglo XIX y antiimperialistas de mediados del siglo XX originado bajo el calor de la revolución cubana.

Con esta exposición Montiel-Soto le hace un guiño a cuestiones que se mueven entre el arte y la política, en el sentido en que promueve una lectura crítica de la realidad actual venezolana llena de ironía y muy cercana al humor negro.
No es casualidad que el material de los fotomontajes haya sido el de las enciclopedias seriadas distribuidas por la prensa en los setentas y ochentas, en una época de abundancia petrolera y de liquidez financiera. Ese pasado glorioso se pone en contraste con la situación actual de escasez de papel, una dificultad que debe afrontar la prensa constantemente en lo que parece una especie de censura periodística.
Noticias desde un limbo tropical significa hacer visible contradicciones sociales y políticas. Contradicciones tan comunes, que ocurren de forma tan seguida, que a veces las noticias del periódico son entendidas como algo normal y coherente, pero que ahora se hacen visibles cuando se ponen en evidencia lo absurdo y la dimensión trágica persistentes en el imaginario colectivo venezolano.

[1] Hug, A. (2009). “Was sind die Tropen?”. En Kunstforum International. Ed. 195. Enero – Marzo. TZ-Verlag, Rossdorf Pág. 44 – 47.

Oscar Ardila, 2015