Mirada nómada

Marco Montiel-Soto es un artista nómada, transita por los lugares y los tiempos, registrando una experiencia sensible elaborada desde las relaciones de la composición de la imagen fotográfica y cinematográfica, donde los objetos cobran relevancia en función del paisaje donde se ubican.

Se sabe que los artistas nómadas se deslizan por países, culturas y costumbres muy diversas, registrando y catalogando los encuentros, elaborando una suerte de bitácora personal, de mapa de ruta donde sentar las referencias a los lugares que se acumulan, para luego ser descartados una vez que se encuentra aquel que es definitivo.

Pero la mirada nómada de Marco no es descriptiva sino analítica, de cada experiencia no surgen para señalarlas, sino emblemas que la simbolizan, hechos a partir de la relevancia de un objeto en una relación de experimentación establecida por el artista y distribuidos como hitos de una cartografía sensible, contemporánea y a la vez intemporal. Ahora simulan ser sujetos, reconstruyen la escala humana desde su propia condición material, luego son fragmentos de un encuentro de paisajes -el que se anda, el de la anécdota, y el que se habita en la memoria-; después son las alegorías de clara evocación pictórica, que exploran esa sensibilidad donde el espectáculo de la cultura dialoga con el ornamento, libre de reglas y de estilos.

Marco, maracucho y cosmopolita formado en Barcelona (España), Paris y Berlin, nos revela las actitudes que en la globalización asumen los artistas nómadas: como geólogos, exploran las capas superpuestas de la cultura para rastrear, en ellas, el curso de la mirada contemporánea. Como exploradores, confrontan el mundo de sus intuiciones con el de las percepciones ajenas, para encontrar una ruta desde donde se funda la sensibilidad. Como viajeros, aspiran a dejar huella.

Luís Ángel Duque