Conversación de Turistas

Artistas a los Artistas es una sección en la que dos artistas conversan de forma casual o formal, en vivo o por correo electrónico, sobre temas de su interés. En esta oportunidad, el artista Cristóbal León (Santiago de Chile, 1980) entrevista al venezolano residente en Berlín Marco Montiel-Soto (Maracaibo, 1976), a propósito de su reciente paso por Chile, donde desarrolló una residencia en Taller Bloc/D21 y una exhibición en la galería D21 (25 de enero al 13 de marzo de 2013), tomando como materia prima sus viajes a Isla de Pascua y Valparaíso y su travesía en auto por el norte del país.

La muestra, El neón no me deja dormir y pretendo seguir todavía hasta que me aguanten o el motor (del auto) se funda, se compuso de una colección de sonidos y una serie de objetos encontrados intervenidos o puestos en relación. Montiel-Soto desarrolla su obra desde la postura del turista y el curioso urbano (un cazador-recolector postmoderno, lo podríamos llamar), haciendo uso de la fotografía, el sonido y el video junto a objetos y recuerdos de corte biográfico y cercano a lo surrealista.

Utiliza frecuentemente el objeto encontrado como reliquia o amuleto, cargándolo simbólicamente o interviniéndolo para resignificarlo, despojándolo de su contexto habitual. Durante su residencia en Santiago, el artista acumuló fragmentos de historias –propias o prestadas, presentes o pasadas– que, al ser trasladadas a D21, nos acerca a su trabajo de taller. Desde un cementerio de caballos hasta una piedra con dibujos realizados por un guardia de seguridad, desde una ocarina hasta una postal de Disneyland comprada en una feria de pulgas y que había sido enviada por un chileno a su familia en el año 84, desde imágenes de indígenas selk’nam hasta una guirnalda desteñida de banderas chilenas, Montiel-Soto presenta piezas de un rompecabezas que van tramando sus historias guiadas por el conjunto de sonidos rimados que las envuelven.

El edificio de la Galería D21, situado en la calle Providencia con Nueva de Lyon, en Santiago, se observa deformado y bajo los efectos de un terremoto. Esta pieza es una fotografía del edificio en los años 70 intervenida por el artista, donde realizó una residencia durante dos meses

Marco Montiel-Soto: ¿De qué vamos a hablar?

Cristóbal León: Vamos a hablar de tu obra.

MMS: Entonces hablamos sobre las cosas que pasan en el camino.

CL: ¿Es sobre eso?

MMS: Sí, la obra tiene un poco de eso, es difícil escapar de la realidad.

CL: Mmmmm…

MMS: La obra tiene que ver con el recorrido. Pienso que la obra va evolucionando de esa manera, en la ciudad o en el lugar donde estoy, el lenguaje en el que hablo o pienso, las personas a mi alrededor, momentos y distancias, memorias y viajes.

CL: Yo te describí la otra vez, cuando alguien me preguntó de qué se trataba tu obra, como un turista profesional. Tu principal ocupación es el turismo y en base a eso haces tu trabajo.

MMS: Utilizo la metáfora del turista como una bandera, me gusta ser un turista, pero no estoy realmente turisteando, la obra es como un viaje, hago una expedición, un recorrido en el tiempo.

CL: De todas las metáforas que uno puede hacer con la figura del artista, ¿cuál es la que a ti más te acomodaría? ¿La metáfora del turista, del detective, del explorador, del arqueólogo? ¿Con cuál de todas esas figuras te quedarías?

MMS: Quizás con todas, depende del momento, pero creo que me quedaría con la del explorador, que es como un turista, pero no sólo del territorio, sino también de la memoria.

CL: Más que un detective, porque el detective…

MMS: No, no soy detective, los detectives caminan en otra dirección.

CL: Porque el detective está persiguiendo algo en específico y un explorador no necesariamente, el explorador va abriendo el terreno desconocido. Se me viene a la mente el juego “Civilization” que jugaba cuando niño, en que el mundo era al comienzo una pantalla en negro que poco a poco se iba rellenando con una imagen del terreno…

MMS: No jugaba ese juego; cuando niño jugaba al detective, pero el detective persigue pistas concretas y yo muchas veces no sé lo que estoy buscando, simplemente lo encuentro en el camino y muchas veces no lo encuentro, pero cuando consigo algo que me llama la atención, es allí donde centro el rumbo de mi brújula. Puedo tener algunas piezas del rompecabezas en mis manos, pero ninguna idea de la forma que va a tener el rompecabezas al final.

CL: ¿Quieres otra cerveza?

MMS: Sí.

Marco Montiel-Soto, Lechera sostenida por un palo manchado de blanco en la punta, 2013. De Melkmeid, una mala réplica de la pintura del holandés Johannes Vermeer, fue encontrada en la calle. La pintura está dispuesta en equilibrio en una de las esquinas de la galería con la ayuda de un palo de madera encontrado (manchado con pintura blanca en la punta). La leche que sale de la jarra y la mancha blanca en el palo es el gesto al cual hace referencia esta pieza

Marco Montiel-Soto, Lechera sostenida por un palo manchado de blanco en la punta, 2013. De Melkmeid, una mala réplica de la pintura del holandés Johannes Vermeer, fue encontrada en la calle. La pintura está dispuesta en equilibrio en una de las esquinas de la galería con la ayuda de un palo de madera encontrado (manchado con pintura blanca en la punta). La leche que sale de la jarra y la mancha blanca en el palo es el gesto al cual hace referencia esta pieza

CL: Creo que es buena la figura del turista porque es una especie de explorador contemporáneo. Un explorador en un mundo en donde no se puede descubrir nada.

MMS: De eso mismo se trata, no sé cual es mi destino, no sé lo que me voy a encontrar. Me siento turista cuando estoy en un lugar que no conozco, o sea, en el que nunca he estado y tengo un panorama de caminos por descubrir. Pero cuando estoy en Berlín no me siento turista, soy un explorador de la ciudad. Cuando llegué por primera vez a Santiago me sentía como turista, pero ya no lo soy.

CL: ¿Cuál sería tu definición de turista?

MMS: El turista tiene una posición de asombro constante mientras deambula por un territorio desconocido, siempre perdido, duerme fuera de su casa, está de vacaciones y no trabaja. Cuando fui en auto para San Pedro de Atacama tenía una posición de asombro constante, ya que era una carretera que nunca antes había recorrido, pero era como si ya la hubiera soñado, como tener un déja vu permanente, me sentía en una aventura, hicimos todo el viaje sin saber en dónde pasaríamos la noche.

CL: Un aventurero…

MMS: ¡Turismo de aventura! Cuando llegamos a San Pedro de Atacama no había habitaciones, el año 2012 se acababa y al parecer todos los hoteles del desierto estaban llenos. Después de preguntar en 13 hoteles y prácticamente conocer todo el pueblo fue cuando conseguimos una cabaña.

CL: Me imagino que la manera en que tú percibes tu propio viaje, una exploración o un viaje de turismo, define la manera en que ves los objetos que vas recolectando. Un turista por ejemplo recolecta souvenirs. A diferencia de un detective que reúne pistas que lo conducen al culpable o el arqueólogo que reúne los restos materiales de una cultura, tus objetos serían recuerdos personales. O algo para mostrarle a la familia y a los amigos…

MMS: Claro, el tipo de viaje que hago está conectado con los objetos que voy recolectando. El turista recolecta souvenirs, postales y fotografías de todo, quiere recordar los lugares en donde ha estado y mostrarlos a su familia y amigos, pero hay un vacío muy grande en los álbumes de viaje de los turistas. Cuando hago fotografías, videos y recolecto arena, objetos y piedras durante el recorrido, estoy trabajando como un arqueólogo que reconstruye la memoria de un viaje.

CL: Una fotografía es un souvenir

MMS: La fotografía es una memoria impresa en papel. Una memoria que te trae el recuerdo de algún lugar o momento. Si no existe la fotografía se te olvida que pasaste por ese lugar. Yo tomo muchas fotografías para recordar, pero no sólo para recordar lugares, sino también para recordar ideas, direcciones, teléfonos y hasta palabras.

CL: ¿Y los objetos que recolectas son memorias para ti? ¿O son objetos a los que intentas darles nuevos significados?

MMS: Los objetos representan ambas cosas; algunos forman parte del gabinete de la arqueología de un viaje y otros objetos representan otro tipo de narración. Por ejemplo, la Nube de costillas de caballo está impregnada de las memorias del viaje y al mismo tiempo representa algo totalmente diferente. Recuerdo ir por la carretera de Rapa Nui y encontrarme en el camino muchos esqueletos de caballo, me sentía impresionado y me preguntaba ¿por qué todos estos caballos están muertos? Comencé haciendo fotografías a los esqueletos y luego a recoger las costillas, pero no estaba pensando en una nube mientras las recolectaba, fue algo que sucedió al pasar varios días por la carretera. Me acercaba a los esqueletos, les daba vueltas grabando videos, también me puse a tocar percusión con las costillas, probando sonidos y grabándolos, luego separé los huesos por tamaños, buscando otra forma. La nube finalmente salió de una manera muy espontánea, mientras hacía diferentes formas con las costillas. La nube representa un puente entre la vida y la muerte.

Marco Montiel-Soto, Nube de costillas de caballo, 2013, costillas de caballos muertos en la Isla de Pascua, dimensiones variables.

Marco Montiel-Soto, Nube de costillas de caballo, 2013, costillas de caballos muertos en la Isla de Pascua, dimensiones variables.

CL: Le hiciste algunas fotografías en Rapa Nui…

MMS: Sí, en Rapa Nui le hice algunas fotografías a los esqueletos y también a la primera versión de la nube, en la exposición la forma es mucho más grande. Un día me puse a jugar con una costilla y a lanzarla de un lado al otro mientras hacia un video. Me recordaba la escena de la película 2001, esa cuando el hueso se convierte en una nave espacial.

CL: Sí sí sí.

MMS: Tenía la cámara en una mano y con la otra lanzaba la costilla y me iba caminando a donde había caído la costilla, la agarraba y la tiraba otra vez, una y otra vez. Eso fue una acción del momento, un juego que me recordaba a la película 2001, pero más allá de esta referencia la Isla de Pascua parece ser un cementerio de caballos, los esqueletos se encuentran bajo el sol dispersos por la isla, algunos caballos salvajes mueren de sed en el camino.

Marco Montiel-Soto, Calavera percusión con costillas 1, Rapa Nui, video, 1:53 min. Una calavera y dos costillas de caballo son utilizadas para hacer una melodía.

Marco Montiel-Soto, Calavera percusión con costillas 1, Rapa Nui, video, 1:53 min. Una calavera y dos costillas de caballo son utilizadas para hacer una melodía.

CL: Me gusta esa animalidad que adquiere la nube. Es como un asesino que pinta con la sangre de su víctima o algo así. Me hace pensar en esas iglesias decoradas con calavera de suelo a cielo. Siempre hay algo escalofriante cuando los cuerpos se convierten en un objeto. Había una costumbre en Chile de hacerles un corte a las salchichas en cruz por la punta antes de cocerlas. Al cocerlas se abrían como una flor. Eran dos cosas que uno realmente no quería poner juntas en la cabeza: una salchicha y una flor. Tu trabajo de la nube me hace pensar en eso…

MMS: ¿En la salchicha cortada en forma de flor?

CL: Sí. Creo que todo tu imaginario remite a la pintura romántica: la ruina, el viajero, los cadáveres… ¿Cuál es tu relación con la pintura romántica? ¿Hay algo consciente en eso? ¿Consideras que el Romanticismo es tu tradición?

MMS: No, pero escribí algunas canciones de amor en los años 90. El romanticismo alemán es muy frío, creo que por eso se me ha congelado un poco el corazón. A los alemanes les hace falta algunas palmeras de coco… A mí me gusta el romanticismo, no sé cuan romántico soy, ni tampoco si lo hago conscientemente; algunas obras las hago de manera inconsciente y con el tiempo consigo cerrarlas, quizás cuando les pongo un título. Viajar tanto me hace siempre extrañar muchos lugares; son ya 11 años que me fui de Venezuela… La primera vez que volví fue después de cuatro años… Siempre extraño Venezuela y extraño de alguna manera cada lugar por el que he pasado.

CL: Eso es muy romántico…

MMS: Sí, quizás eso es muy romántico. Me gustaría que estuviéramos conversando en este momento en San Pedro de Atacama o quizás en Merzouga… También extraño Berlín.

CL: ¿Si? ¿Siempre estás extrañando algo?

MMS: Claro, extraño Berlín y también Maracaibo, aunque de alguna manera ya no es mi hogar, y si lo es, quizás siempre lo será. Extraño mi estudio en Berlín, las plantas, la hamaca en la sala… Muchas veces me da jet lag. Cuando me vaya de Santiago te voy a extrañar.

CL: Hay algo que pensaba el otro día sobre tu trabajo… Que pareciera que viajas persiguiendo una sombra o un fantasma. Pareciera que nunca vas a encontrar la cosa que estás persiguiendo.

MMS: Es difícil decidir en dónde quiero estar. A veces cuando me gusta mucho un lugar, me dan ganas de irme a otros lugares que no conozco, comenzar de nuevo… También me gusta volver y comenzar otra vez.

CL: Es divertido, es casi como una especie de exilio…

MMS: ¿Cómo es eso?

CL: Esa sensación de no poder permanecer en un lugar, de estar condenado a moverse todo el tiempo. Me acuerdo cuando llegaste a Chile y te saqué una fotografía que por coincidencia era igual al viajero de Caspar David Friedrich…

MMS: Ese momento fue mágico. Ver la ciudad desde el Cerro San Cristóbal era una panorámica que no había soñado, el propio turista que acaba de llegar a Chile. Nos vimos una vez y te fuiste, estabas tú emprendiendo el rol del viajero.

Marco Montiel-Soto en el Cerro San Cristóbal, Santiago de Chile, 17 de diciembre de 2012. Foto: Cristóbal León

Marco Montiel-Soto en el Cerro San Cristóbal, Santiago de Chile, 17 de diciembre de 2012. Foto: Cristóbal León

Caspar David Friedrich (1774–1840), Der Wanderer über dem Nebelmeer (El vagabundo sobre el mar de la niebla), 1818, óleo sobre tela, 98 × 74 cm

Caspar David Friedrich (1774–1840), Der Wanderer über dem Nebelmeer (El vagabundo sobre el mar de la niebla), 1818, óleo sobre tela, 98 × 74 cm

CL: ¿Te consideras exiliado?

MMS: Yo mismo decidí exiliarme.

CL: ¿Te interesa aún hacer obras en Venezuela?

MMS: Siempre he hecho obra en Venezuela y para Venezuela, es una obra diferente que muchas veces tiene un tono político, ya que es un tema al que ningún venezolano puede escapar. Siempre volveré a Venezuela; hay temporadas que trabajo en Maracaibo, pero no sé si podría mudarme definitivamente, ya que se vive con mucha paranoia, tendría que irme a la playa, hacer mi propio Castillete.

CL: Estaba mirando uno de tus trabajos antiguos hoy en la tarde, el trabajo de los ojos…

MMS: “La historia del ojo izquierdo”

CL: ¿Eso tiene que ver con un episodio tuyo biográfico? ¿Tú tuviste un problema en el ojo?

MMS: Sí.

CL: ¿Lo tienes todavía?

MMS: No.

CL: ¿Qué pasó?

MMS: Cuando vivía en Barcelona me dio una conjuntivitis aguda. Al principio pensé que se me iba a curar rápido, pero empeoró, así que fui al médico y me puso unas gotas que me dieron una reacción alérgica. El ojo se me puso peor, piche, muy mal, me picaba todo el tiempo, veía borroso y me daban ganas de sacarme el ojo con una cuchara.

CL: Wow.. ¿esto sucedió después de una situación de estrés o algo?

MMS: No, el doctor me dijo que se puede contagiar muy fácil, era una infección, puede pasar cuando tocas una baranda en el metro y te rascas el ojo, El problema vino cuando el remedio me hizo una reacción alérgica fuerte. Hubo un momento en que pensaba que iba a perder el ojo, era desesperante y entonces grabe un cassette, como una especie de testamento de la pérdida del ojo. En la grabación explico el medicamento que me habían
recetado, los ingredientes que contenían las gotas, la dosis, lo que yo sentía, fechas, etc. En ese momento yo no estaba realizando una obra sonora, simplemente era la grabación del testamento de mi ojo, “La historia del ojo izquierdo”. Fui varias veces al doctor y después de un tiempo lograron curarme el ojo, pero el ojo se me puso realmente mal. En ese momento empecé a realizar una colección de ojos de papel diseccionados de revistas, de afiches de la calle… Coleccioné estos ojos por mucho tiempo y los guardaba en una pequeña caja, como un tesoro visual. Estos ojos los ordené por tamaños, por colores, por la dirección de la mirada y sobre una mesa blanca les hice fotografías. Hay algunas que en cualquier punto que te ubiques en la sala, siempre hay un ojo que te ve.

Marco Montiel-Soto, La historia del ojo izquierdo, 2010, serie de collages (recortes de ojos sobre papel)

Marco Montiel-Soto, La historia del ojo izquierdo, 2010, serie de collages (recortes de ojos sobre papel)

CL: ¿Puedes actuar como un turista en Berlín que es la ciudad donde está tu casa? ¿O tu trabajo se vuelca hacia otro lado? ¿Hacia la autobiografía quizás?

MMS: Ya no sé dónde es realmente mi casa, no sé si puedo considerar Berlín como mi hogar definitivo; el tiempo pasa volando y yo viajo con él… Mi familia y amigos están dispersos por el mundo, así que cuando llega el invierno me escapo, pero siempre volveré, es una manera de tener la oportunidad para volver a comenzar, quizás ahí es donde se vuelca mi trabajo.

CL: Hay una sensación de sueño en la manera en que trabajas y hablas de tu trabajo. Esa sensación de que todas las cosas se presentan como señales de algo…

MMS: Por mucho tiempo he creído en las coincidencias, aunque ya no tanto… Esa clase de eventos debería llamarse destino, o quizás realmente la vida es un sueño o una especie de déja vu permanente que se repite una y otra vez. Siempre hay muchas señales en el camino y muchos caminos por recorrer.

CL: Hay algo de estética de hechicería o magia primitiva en las piezas de esta exposición. Pareciera que intentas extraer y manipular la energía que los objetos traen consigo como si fueran mechones de pelo de alguien en un ritual voodoo.

MMS: Lo mágico y primitivo en las piezas de esta exposición es la precariedad de los materiales que utilicé. Es mucho más importante el gesto que generan las obras que su estética. La obra que se titula Cordillera está compuesta por un ventilador y un conjunto de adobes con los que se hacen las casas en el desierto de Atacama. Cuando regresaba en auto desde San Pedro hasta Santiago, todos los adobes se rompieron en el camino, lo cual demuestra la distancia recorrida y el movimiento de la carretera. El ventilador tiene amarrado con una cuerda de guitarra un avión que recorté de los instructivos de emergencia del avión en el que llegué a Santiago y que viaja con el movimiento del ventilador. Al principio lo amarré con un hilo pero no funcionaba bien (siempre entraba en una zona de turbulencias); la cuerda de guitarra le da una mejor estabilidad al vuelo.

Marco Montiel-Soto, Avión volando sobre Cordillera, 2013, adobes del Desierto de Atacama, ventilador, avión de papel (tomado del instructivo de emergencia de un avión), cuerda de guitarra, dimensiones variables

Marco Montiel-Soto, Avión volando sobre Cordillera, 2013, adobes del Desierto de Atacama, ventilador, avión de
papel (tomado del instructivo de emergencia de un avión), cuerda de guitarra, dimensiones variables

CL: ¿Muestras a veces tus dibujos?

MMS: Estoy empezando a mostrar mis bocetos. Siempre he pensado que dibujo mal.

CL: Siempre escucho que los pintores y los dibujantes hablan de lo importante del momento preciso en que se deja de trabajar en una obra. Hay un punto exacto en el que la pintura no está ni sobre trabajada ni muy poco trabajada. Tengo la sensación de que en tu trabajo ese momento llega muy pronto. Al menos en lo que vimos en esta exposición, para que los gestos sean claros, la realización material tiene que ser, de algún modo, perezosa.

MMS: Para mí lo importante es lo que representa la obra. Me gustan los gestos sencillos y los títulos largos. Hay obras que salen muy rápido y otras que tardan años. Siempre trabajo varias obras y temas al mismo tiempo, algunas se relacionan entre ellas y otras no. A veces hay frases que escribí hace años y se convierten en el título de una obra reciente… Son ideas que me vienen dando vueltas en la cabeza, es difícil precisar cuánto tiempo me
llevará la materialización de esas ideas. Para realizar esta exposición tuve muy poco tiempo; la residencia sólo duraba un mes, me vine a Chile antes para poder tener tiempo de viajar y luego formar el rompecabezas en el estudio. No tuve tiempo de acostarme en una hamaca.

Marco Montiel-Soto, Piedra con la cárcel de Valparaíso, 2013. Una piedra pintada y con forma de diamante fue encontrada en la ex cárcel de Valparaíso, actualmente un Parque Cultural. Esta piedra fue pintada con Liquid Paper por el vigilante del Parque y tiene la perspectiva de la cárcel vista desde la casilla de vigilancia

Marco Montiel-Soto, Piedra con la cárcel de Valparaíso, 2013. Una piedra pintada y con forma de diamante fue encontrada en la ex cárcel de Valparaíso, actualmente un Parque Cultural. Esta piedra fue pintada con Liquid Paper por el vigilante del Parque y tiene la perspectiva de la cárcel vista desde la casilla de vigilancia

Marco Montiel-Soto, Arqueología de una memoria, 2013. Sobre una mesa se pueden observar algunos objetos encontrados durante el viaje del artista por Chile. Todos son parte de un rompecabezas con el que se construye una memoria: piedras, sal, flautas, ocarinas, kalimba, calabaza, palo de lluvia, semillas, dientes de caballo, restos de Moai, imágenes de indios Selk ́nam y postales enviadas a Santiago entre 1969 y 1984 desde Nueva York, Miami, San Francisco, Houston, Los Angeles, Washington, Florencia, Lima, Cannes, Cascadas del Niágara y Disneyland. En alguna de las postales se lee: “y pretendo seguir todavía hasta que me aguanten o el motor (del auto) se funda”, frase apropiada como parte del título de la exposición

Marco Montiel-Soto, Arqueología de una memoria, 2013. Sobre una mesa se pueden observar algunos objetos encontrados durante el viaje del artista por Chile. Todos son parte de un rompecabezas con el que se construye una memoria: piedras, sal, flautas, ocarinas, kalimba, calabaza, palo de lluvia, semillas, dientes de caballo, restos de Moai, imágenes de indios Selk ́nam y postales enviadas a Santiago entre 1969 y 1984 desde Nueva York, Miami, San Francisco, Houston, Los Angeles, Washington, Florencia, Lima, Cannes, Cascadas del Niágara y Disneyland. En alguna de las postales se lee: “y pretendo seguir todavía hasta que me aguanten o el motor (del auto) se funda”, frase apropiada como parte del título de la exposición

CL: Todos tus trabajos de esta exposición presentan cosas carcomidas por el tiempo: adobes destruidos, los huesos, la banderas desteñidas…

MMS: Pienso que estamos en un momento -en la vida y en el arte contemporáneo- de precariedad. Muchos de los materiales que uso son encontrados y son los óptimos para mostrar este estado de precariedad. Cuando hablo de estado de precariedad, me refiero a que ha sido destruida la historia, vivimos en sus ruinas y trabajamos con estas ruinas en un imaginario colectivo sobresaturado. La destrucción es mucho más rápida que la construcción.

CL: Si alguien que no supiera nada sobre Chile entrara a esta exposición, podría pensar que se trata de un país que ya no existe…

MMS: Se trata de un país imaginario, hecho pedazos por el viento y por el sol.

Marco Montiel-Soto, Guirnalda de banderas sin color, 2013. Las banderas son de plástico y están desteñidas por el sol del desierto. Fueron encontradas en San Pedro de Atacama y son la típica decoración utilizada para festejar las fiestas patrias chilenas. Al exponerlas desteñidas y fuera de las fechas y contexto para las cuales fueron utilizadas, se crea una situación de precariedad patriótica y de confusión festiva

Marco Montiel-Soto, Guirnalda de banderas sin color, 2013. Las banderas son de plástico y están desteñidas por el sol del desierto. Fueron encontradas en San Pedro de Atacama y son la típica decoración utilizada para festejar las fiestas patrias chilenas. Al exponerlas desteñidas y fuera de las fechas y contexto para las cuales fueron utilizadas, se crea una situación de precariedad patriótica y de confusión festiva

Marco Montiel-Soto, Accidente laboral o callejero, 2013. Composición sonora, 21:47 min. Un perro ladra en el Parque Forestal, un evangélico grita en la Plaza de Armas, un mendigo pide dinero luego de pegarse en la cabeza con un retrovisor, una niña vende calzoncillos de todas las tallas, un afilador deja los cuchillos como navajita barbera, una melodía bailada por el loro Lorenzo en el mercado de Franklin, el metro de Santiago y el aeropuerto de Maiquetía en Caracas... Una compilación de sonidos que se mezclan con los instrumentos de música encontrados durante el viaje. La composición sonora se escucha en la esquina de Providencia con Lyon, una esquina ruidosa y atiborrada de personas en donde los sonidos se acoplan con los ruidos de la calle

Marco Montiel-Soto, Accidente laboral o callejero, 2013. Composición sonora, 21:47 min. Un perro ladra en el Parque Forestal, un evangélico grita en la Plaza de Armas, un mendigo pide dinero luego de pegarse en la cabeza con un retrovisor, una niña vende calzoncillos de todas las tallas, un afilador deja los cuchillos como navajita barbera, una melodía bailada por el loro Lorenzo en el mercado de Franklin, el metro de Santiago y el aeropuerto de Maiquetía en Caracas… Una compilación de sonidos que se mezclan con los instrumentos de música encontrados durante el viaje. La composición sonora se escucha en la esquina de Providencia con Lyon, una esquina ruidosa y atiborrada de personas en donde los sonidos se acoplan con los ruidos de la calle

Marco Montiel-Soto, Tela Leopardo (Rapa Nui), 2013, video, 1:07 min. Una tela con motivos de piel de leopardo está sujeta a una palmera de coco para no volarse con el viento

Marco Montiel-Soto, Tela Leopardo (Rapa Nui), 2013, video, 1:07 min. Una tela con motivos de piel de leopardo está sujeta a una palmera de coco para no volarse con el viento

Marco Montiel-Soto, vista de instalación de los videos: Tela Leopardo; Bandera pendiendo de un hilo; Calavera percusión con costillas 1. Galería D21, Santiago, 2013

Marco Montiel-Soto, vista de instalación de los videos: Tela Leopardo; Bandera pendiendo de un hilo; Calavera percusión con costillas 1. Galería D21, Santiago, 2013

Cristóbal León para Artishock, 2013