Marco Montiel-Soto: “Mal de mar hacia un triste trópico: notas sobre la otra isla”

El artista multidisciplinar venezolano Marco Montiel Soto (1976) desembarca enLas Palmas de Gran Canaria, con su más reciente propuesta expositiva curada por Lidia Gil Calvo, que nos acerca al vastísimo universo creativo del artista. Un centenar de piezas han sido dispuestas en torno a más de 200 m2 de exposición. Un recorrido prendado de hallazgos y complejas instalaciones que invitan al visitante a explorar sobre el amplio trabajo de investigación que hace 4 años comienza el artista en las Islas Canarias, paralelamente a su dedicado estudio de la realidad venezolana desde muy diversas metáforas artísticas.

La muestra está estructurada al mejor estilo de los ‘gabinetes de maravillas’ aquellos que hicieron las delicias de aficionados a los innumerables tesoros de tierras apenas descubiertas, que más tarde capturaron la atención de científicos, intelectuales y comerciantes. Naturalia, artificialia, exótica y científica fueron las categorías de tantos elementos hallados que a partir del siglo XVIII y XIX, se dividieron entre museos de historia natural y museos de arte. No obstante, “Mal de mar hacia un triste trópico: notas sobre la otra isla” da cuenta del espléndido botín contemporáneo que ha venido depurando Marco Montiel Soto con agudo sentido crítico y no menos poético, para demostrar desde múltiples perspectivas los estrechos vínculos que históricamente han hermanado a las Islas Canarias y a Venezuela, considerada como “la octava isla’.

El principal argumento desarrollado por el artista consiste en la localización y la consecuente deslocalización de un magnético destino llamado Venezuela, esplendoroso país petrolero cuya bonanza económica y semejanza climática atrajo a tantísimos emigrantes canarios a partir de la segunda mitad del siglo pasado, tras la promesa de un mejor futuro, lejos de la Guerra Civil y la dictadura de Franco. Desafortunadamente aquel florecimiento hoy representa un espejismo. La historia reciente del país caribeño ha girado abruptamente la brújula en sentido inverso. La mayor parte de su población manifiesta la intención de querer escapar del que fuera durante siglos un paraíso prometido.

Iniciamos el recorrido con un frondoso jardín artificial, seguido por “El comandante y la india Tibisay” (2016) el traumático paradigma que supone para Venezuela el ex líder populista H. Chávez quien es representado en una talla popular de madera sobre un podio, levantando el brazo izquierdo frente a princesa indígena Tibisay, alegoría popular en yeso de un pueblo que ha sido disminuido. Seguidamente “Venezuela el más bello país del trópico” (2014) collage que subraya cómo los pintores viajeros envolvieron al Nuevo Mundo en un halo sublime. Más adelante la instalación “Muerte en la tierra tropical naranja”(2019) desgarra uno de estos paisajes al filo de un machete.

Continuando el recorrido encontraremos espectaculares instalaciones como: “Mal de mar hacia un triste trópico” (2015) que titula la muestra, en la que Marco fusiona objetos encontrados a lo largo de la geografía Canaria, desde rocas volcánicas, pasando por su pasado pre-colonial protagonizado por los aborígenes ‘Guanches’. Las enigmáticas ‘pintaderas’ halladas en Gran Canaria son reelaboradas, disponiendo pulcramente una variedad dentro de una vitrina. El conjunto se completa con representaciones de los veleros o ‘balandras’ desde las cuales zarpaban furtivamente canarios rumbo a América. El artista se ha documentado en fragmentos de diarios de navegación recogidos en el libro “Historia de la emigración clandestina a Venezuela” de José Ferrera Jiménez (1989) los cuales recita en un paisaje sonoro que puede escucharse en sala. Su voz, su cadencia produce nostalgia, lontananza.

Complementa el recorrido por el ‘pasado tri-continental’ canario, un cañón del s. XVI y un mapa de las islas facilitado por la Museo Colón, así como pequeñas barcas elaboradas por el artista sobre las que coloca diversas estatuillas de etnias africanas facilitadas por la Casa África.

El visitante frecuentemente es advertido sobre la profusión de la crisis venezolana, sobre un irónico y triste trópico. 26 piezas de la serie: “La verdad no es noticia” (2016) con titulares verídicos de prensa venezolana que resaltan sobre campos de color aplicados al papel. Otra serie “Sucesos de día a día” (2015), 20 collages con animales criollos de facsímiles de los 70’s parecen recitar escalofriantes sucesos extraídos de la prensa actual venezolana. Destaca el enorme “Papel tapiz” (2019) de 6,50 x 3,5 m de alto, confeccionado con auténticos e inservibles billetes de 100 bolívares.

Encontramos también “Postales desde Venezuela” (2019) serie de monumentos y paisajes venezolanos vintage enviadas por españoles a sus familias en Europa, que pueden apreciarse recto/verso. La ‘utopía tropical’, hoy inalcanzable, se mece sobre una hamaca en una de las salas. También la representación de la torre petrolera ‘Barroso II’, cuyo profuso chorro disparó 40 m. de crudo por 2 semanas consecutivas. Maracaibo, región natal del artista, famosa por el petróleo que salía de sus entrañas es de las regiones más castigadas.

Marco documenta este contraste en sendos videos grabados desde el espejo del retrovisor de un coche. Por una parte, ha registrado un paseo por la totalidad de las islas. “Expedición en las Islas Canarias” (2019) da cuenta del retorno de los nietos de aquellos emigrantes que hoy progresan al desandar los pasos de sus abuelos quienes levantaron a sus familias en Venezuela. Mientras que “Recorrido Maracaibo” (2019) documenta el estado actual de una sociedad saqueada, que debe hace largas colas para poder conseguir alimentos y cuyos derechos elementales han sido cercenados.

Una bandera de Venezuela se viste de luto y pende a media asta en un museo en Canarias.

Elisa Rodríguez Campo.