Introducción a Mal de Mar hacia un triste trópico. Notas sobre la otra isla en el CAAM

Conocí a Marco Montiel‐Soto en el otoño de 2017 cuando realizaba su segundo viaje, aún iniciático, a las Islas Canarias. Originario de la ciudad venezolana de Maracaibo había emigrado doce años atrás a Europa para establecerse finalmente en la ciudad de Berlín. 

Atraído por los orígenes canarios de un importante porcentaje de la población venezolana, junto a su fascinación por las exploraciones del berlinés Humboldt, decide emprender el viaje a aquellas Islas Canarias tan relacionadas con su querido y herido país de origen, Venezuela. 

Montiel‐Soto se comporta en sus viajes como explorador, antropólogo, reportero y por supuesto, artista. Fui testigo de ello en la primera ocasión que nos encontramos. Teníamos una cita en el CAAM y no pudiendo aparcar su coche en las calles aún transitables del barrio colonial de Vegueta, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, me llama y me pide que, si no me importa, suba a su vehículo de alquiler, y de esta manera podríamos comenzar la reunión que teníamos concertada. No me importó y así lo hice, lo que efectivamente aprovechamos para comenzar a hablar mientras intentábamos encontrar un lugar donde aparcar. Cuando me ubiqué en el asiento del copiloto sentí una serie de objetos debajo de mí, que aparté mientras Marco comenzaba a explicarme su viaje y su proyecto. 

Simultáneamente su cámara de vídeo HD, engarzada por su mini‐trípode articulado al soporte del espejo retrovisor, supuestamente grababa todo el recorrido. Aquella a priori sencilla operación de aparcamiento devino en una conversación cercana a la media hora de duración mientras trazábamos un itinerario en bucle imprevisto. Finalmente pudimos aparcar junto a la terraza de una cafetería, a cierta distancia del Centro, y proseguimos nuestra reunión acompañados de un café y algo para desayunar. 

Marco Montiel‐Soto es así, tan espontáneo como riguroso, afable y cercano. Desde ese primer encuentro me cautivó su trabajo, la forma en que estaba planteando su futuro proyecto Mal de Mar hacia un triste trópico. Notas sobre la otra isla, aunque inicialmente el enunciado del proyecto hacia referencia a Venezuela como la Octava Isla. Meses después se hace oficial la denominación de octava isla canaria a la isla de La Graciosa, así que con la finalidad de no provocar equívocos el artista sustituye aquella denominación por la de «la otra isla». 

Quedamos en continuar hablando de la posibilidad de desarrollar este proyecto en 2019 o 2020, lo que concretaríamos meses más tarde en el contexto de la I Bienal de Riga, Letonia. Aquella nueva bienal había despertado en mí mucha curiosidad pues varios artistas internacionales, de los que conozco bien su trabajo, me habían escrito para decirme que habían sido invitados a participar junto a un importante listado realmente interesante de artistas. Asistir pues a esta Bienal de Riga me daría no sólo la posibilidad de comprobar in situ la capacidad de despliegue, de puesta en escena, de las complejas propuestas de Marco Montiel‐Soto, sino de atender a los trabajos y propuestas de otras y otros artistas, como así fue. 

La instalación de Montiel‐Soto en Riga, su rotunda propuesta multidisciplinar, todo un reto por su enorme escala, fue excepcional, siendo de las obras más destacadas de una bienal de muy alto nivel. Así pues, allí mismo fijamos la fecha del verano de 2019 y comenzamos a trabajar con un horizonte claro de tiempo. En aquellas conversaciones le propuse a la historiadora y crítica de arte española Lidia Gil como comisaria de su proyecto. Entraron en contacto y comenzaron un diálogo intenso y fluido de trabajo que ha concluido en la rotunda propuesta presentada en la CAAM‐Sala San Antonio Abad. 

La condición de recolector impenitente del artista, hacedor de retóricas trans‐temporales, activó en sus recorridos por los museos de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, un deseo irrefrenable de solicitar objetos de sus vitrinas, paredes y salas que, con la finalidad de que pudieran dialogar junto a sus obras e intervenciones «tropicalistas», reforzaran e implementaran los múltiples significantes del conjunto del proyecto. Para ello solicitamos en préstamo a Casa África excepcionales figuras originales de las grandes culturas del continente, o un cañón del siglo XVI y grabados a la Casa de Colón, lo que podrán ver en detalle en las páginas de esta publicación. 

Deseo manifestar nuestro más sincero agradecimiento al artista Marco Montiel‐Soto, a Lidia Gil, comisaria de la exposición, a Beatriz Sánchez, coordinadora de la misma, a todo el personal del CAAM, a Acaymo S. Cuesta, a Marcos García González, a los autores de los textos de este catálogo, a Casa África y la Casa de Colón del Cabildo de Gran Canaria, y a todas y todos los que nos visitaron compartiendo este espacio de reflexión sobre el trópico, sus utopías y distopías. 

Orlando Britto Jinorio, 2019

Director of the CAAM 

 

Este texto fue originalmente escrito para la publicación de Marco Montiel-Soto en el CAAM.