Paralelismo tropical de la ausencia

 

 

Aunque todos los habitantes de la aldea murieran, te correspondería a ti seguir adelante atendiendo el santuario de los antepasados…

La abuela Kandamma en Two Evenings in Saramaka, 1991

Richard y Sallly Price

 

 

Una constante reflexión antropológica y etnográfica sobre el trópico caracteriza la obra de Marco Montiel-Soto (Maracaibo, Venezuela, 1976). Utilizando diferentes medios como son el vídeo, la instalación y la escultura, el artista ha ido creando un archivo de viajes, identidades y costumbres, de la conquista y la colonia, que indaga la historia de Venezuela como nación. Montiel-Soto combina su vivencia personal como inmigrante y explorador, la nostalgia y el mito de su lugar de origen Maracaibo junto a la experiencia de artistas viajeros del siglo XIX como Ferdinand Konrad Bellerman y Anton Goering como si se tratase de una sola historia que se repitiese una y otra vez.

En 2017 Montiel-Soto, radicado en Berlín, viaja a las Islas Canarias con el objetivo de intentar definir y entender los elementos fundacionales de la identidad de su país de origen recopilando el imaginario venezolano por todo el archipiélago. Desde entonces Montiel-Soto se ha dedicado a entretejer estos intercambios culturales, historias y leyendas que incluyen entre otras cosas el paisaje, la geografía, los flujos migratorios y la cultura extinta de los aborígenes canarios. El humor y la ironía son estrategias que el artista frecuentemente utiliza para enfrentar la complejidad de su identidad como artista, inmigrante, viajero y explorador contemporáneo.

 

La participación de Montiel-Soto en la 11 edición de la Bienal de Lanzarote consiste en una instalación compuesta por dos piezas especialmente creadas para la muestra:

 

Tratado de maracas negras (2022) es un vídeo donde un par de maracas de origen colombiano parecen representar migrantes africanos que danzan en un ritual. Son figuras caricaturescas que responden a estereotipos racistas y que Montiel-Soto agita frente a un paisaje del pueblo de Teseguite. Como cuenta la leyenda, Teseguite fue fundado por esclavos a finales del siglo XVI, a los que se les prohibió instalarse en Teguise (antigua capital de Lanzarote). El vídeo forma parte de una serie que el artista ha venido realizando desde el 2013, que son estudios quasi-antropológicos de estos instrumentos musicales de origen africano y prehispánico que exploran el carácter específico del diseño y los materiales, el sonido que emiten, y su uso ceremonial en distintos territorios. Los Tratados de Maracas se han llevado acabo en el Río Casiquiare en una expedición siguiendo el recorrido de Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland  por el Amazonas, en el camino del Valle Sagrado en Perú, en el patio de su casa en Maracaibo y recientemente en los alrededores de los volcanes del Teide en Tenerife y de Timanfaya en Lanzarote.

 

Paralelismo tropical de la ausencia (2022) consiste en un monumento funerario donde el artista hace referencia al vacío de la muerte y a la extinción de culturas como es el caso de los aborígenes canarios en las Islas Canarias. Montiel-Soto utiliza una serie de objetos cargados de historias que acompañan el féretro y entrelazan leyendas y metáforas entre lo precolombino, los altares y la historia contemporánea. Una vez más el artista se apropia de las estrategias de exhibición típicas de los museos de antropología para cuestionar la presunta autoridad de una cultura sobre la otra.

 

Montiel-Soto nos invita a ser partícipes de su exploración en Lanzarote y a descubrir historias y tradiciones de los aborígenes canarios, de las Américas, de África y de Venezuela rescatando y reinterpretando elementos olvidados y desconocidos. Tratado de maracas negras y Paralelismo tropical de la ausencia nos transportan dentro de un ritual, en una ceremonia tricontinental.

Silvia Benedetti, 2022